istihal Pienso 

El himno de España es andalusí

istihalDecía Ovidio que “el amor a la patria es más patente que la razón misma”. No lo niego cuando la patria son tus zapatos, tu casa o tu familia. Pero si hablamos de esta España invertebrada, lo evidente suele ser un odio irracional, un estúpido complejo de inferioridad o la indiferencia. España es una noción, una entelequia que unos aceptan como esposa y otros como amante. Y para muchos, las dos no caben en la misma cama. Quizá porque confunden el concepto de España con el que reza en las fachadas de las casas cuartel de la Guardia Civil. No les culpo. La ignorancia impuesta durante siglos sobre nuestras señas de identidad históricas, ha sido, es y será un mal endémico que seguirá generando en los españoles el “sentimiento de resistencia a serlo” del que hablaba Américo Castro. Sirva como ejemplo esa extraña repulsa hacia los símbolos del Estado, para explicar la enorme distancia que separa el corazón de la cabeza de un español. 

Es normal que muchos españoles no se sientan reflejados en una bandera que resultó ganadora de un concurso naval, o en un himno sin letra plagiado de una marcha prusiana. A no ser que todo sea una mentira oficial. El himno de España es un calco a la introducción de una nawba andalusí que recopiló en el siglo XI el genial pensador, médico, músico y poeta Ibn Bayya, también conocido como Avempace. En sentido técnico no es la nuba misma. Cuidado. Estas piezas cantadas de la tradición culta andalusí suelen comenzar con un exordio instrumental que podríamos transcribir como “taqwasya”. Por eso el himno español no tiene letra: porque nunca la tuvo. Equivocadamente se suele atribuir el origen del himno a una nawba en modo al-istihal. Ojalá fuera así porque tendría una hermosa letra de amor con versos como éste: “Contemplar tu belleza vivifica mi corazón”. Una frase musical de esta Nuba coincide con otra de la Cantiga 42 de Alfonso X “El Sabio” del siglo XIII. Aunque la mayoría de las piezas alfonsinas están dedicadas a la Virgen María, en la Cantiga 42 aparecen la diosa Venus y un joven jugador de pelota enamorado.

Así pues, el himno de España no provendría de una marcha militar extranjera del siglo XVIII, patentada a nombre de un avispado español que cobró derechos de autor cada vez que se interpretaba hasta la década de los 90, gracias a una denuncia en televisión por el periodista Miguel Ángel Aguilar. Su verdadero origen se encontraría en una pieza muy popular que se incrustó como prólogo musical en las nubas cultas de amor andalusí que cantaban por igual musulmanes, judíos, cristianos y paganos con anterioridad al siglo XI. Tampoco es una obra atribuible a la invención del enorme Avempace, pero sí que a él le debemos la integración como aguas en un mismo recipiente de las tradiciones musicales del sustrato bético-bizantino con la árabe y persa. A Ibn Bayya se deben los modos madre al-istihal y al-àmal, claves en la rítmica y armónica de la unificada música andalusí que después cruzó al otro lado del estrecho para permanecer casi en formol en el modo “al-ala”.

Contaré como llegué a esta conclusión. Al poco tiempo de compartir el descubrimiento de la nuba interpretada por Eduardo Paniagua, viajé a Tánger con el Club UNESCO de Córdoba. Una orquesta andalusí de Tetuán nos recibió con idénticas notas. Pero el resto de la nuba no coincidía. Al año siguiente, la Orquesta Arabesque de Tetuán actuó magistralmente en el Ateneo Popular de Almodóvar del Río, en un acto de apoyo al flamenco y la música andalusí como candidatas  a ser declaradas por la UNESCO “Patrimonios Intangibles de la Humanidad”. Fue mágico. Y un lujo contar con Samira Kadiri y Vicente Amigo. Como colofón pedí a la bailaora Eva González que improvisara sobre la melodía de la nuba. Y lo hizo. Y todavía me tiemblan los pulsos al recordar aquella simbiosis perfecta entre las sangres de dos tierras y de dos épocas que son la misma. La Orquesta conocía sobradamente la melodía y Samira Kadiri interpretó la Nuba sin ensayar. Lo que demuestra su extraordinaria popularidad en el norte de África. Pero inmediatamente después del comienzo con las mismas notas que el Himno de España, la canción andalusí volvió a cambiar. En el estreno del espectáculo Rihla en el Gran Teatro de Córdoba, ocurrió otro tanto… ¿Por qué sólo coincidían los comienzos de las Nubas?

Pedí ayuda al musicólogo andalusí Amin Chachoo y fue él quien me explicó que se trataba de una pieza instrumental que precede a las estrofas cantadas. Curiosamente, esta hermosa introducción con las notas clave del actual himno de España se interpreta en el norte de África en señal de hospitalidad para el recién llegado. Resuelto el enigma: el himno de España no tiene letra porque jamás la tuvo. Procede de una estrofa instrumental andalusí, no cantada.

Así pues, el verdadero origen del Himno de España no representa al patriotismo rancio y fascista del nacional catolicismo, sino a un concepto de España laico, multicultural, humanista, pacifista y poético, con el que todos deberíamos identificarnos en pleno siglo XXI.  España es una noción. Toca elegir a cuál de las dos nociones adscribirse.

https://www.youtube.com/watch?v=qA6jOzzMgFA

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