El silencio de los lobos


Filósofos y científicos coinciden en definir al ser humano como un animal social. Es cierto que la manada nos humaniza más que la soledad. Sin embargo, no somos lobos ni corderos. Sentirnos miembros de una comunidad y a la vez libres para abandonarla es lo poco que nos distingue de las bestias. Nuestra soberanía de pellejo adentro. Y por eso nos deshumanizamos al delegarla por completo en otra persona o en un colectivo. Amar así no es amor sino esclavitud. Una dependencia más destructiva que la heroína.

Sólo la esfera íntima obedece a los instintos sin degradar la condición humana. No permito a nadie que se meta con mi familia. La única manada a la que no pienso renunciar hasta la muerte. Otros han elevado a esta categoría a su equipo de fútbol o a su partido político. Y desprecian a quienes los cuestionan como si en ello les fuera la sangre. Sus dirigentes lo saben y conducen a sus corderos como lobos disfrazados de perros guardianes. Así se consigue la paz social. Tuvo que ser Franco quien concediera los fueros que privilegiaban a vascos, catalanes, gallegos o navarros. Por esos los suyos no protestaron. Tuvieron que ser los rescoldos tecnócratas de la dictadura en la UCD quienes gestionaran la transición democrática. Por eso los suyos no protestaron. Tuvo que ser Felipe González quien metiera a España en la OTAN. Por eso los suyos no protestaron. Y tuvo que ser el último gobierno Zapatero quien recapitalizara los bancos, recortara a los funcionarios y congelara las pensiones. POr eso los suyos no protestaron. Ahora será el primer gobierno Rajoy quien conceda, más o menos encubiertamente, el pacto fiscal a Cataluña. Y los suyos no protestarán.

Europa se hunde como el Titanic. Sálvese quien pueda. Y sólo pueden salvarse los Estados o territorios que dispongan del más elevado nivel de autonomía política y financiera. De manera paralela a las posibles soluciones derivadas de la unión fiscal o de la federalización de Europa, los Estados tienden a estatalizar sus economías. A reducir al máximo su dependencia de los mercados sin caer en la autarquía. Un ejercicio de funambulismo financiero muy difícil de entender y explicar. Si el Estado pareciera no necesitar dinero, los mercados los atacarían como el picudo rojo a las palmeras. Y si parecieran que necesitan demasiado, también. Por eso una solución real y factible es la autarquía. Aunque sea gestionando soberanamente la miseria propia. Papandreu fue guillotinado cuando planteó a Grecia esta posibilidad de valerse por sí misma. Pero es que dependía demasiado. Los Estados necesitan aparentar que no dependen tanto para no ser guillotinados mientras recortan y recortan.

Rajoy intentará estatalizar la economía como medida preventiva. Y Cataluña querrá nacionalizarla. Exactamente igual y en las mismas condiciones que Euskadi y Navarra. Todos saben que quien disponga de salvavidas propio podrá sobrevivir en caso de hundimiento. Por eso CiU apoyará los presupuestos de la misma manera que el PP apoyó los suyos en Cataluña. Los alemanes dicen que ya no quieren subvencionar a los Estados derrochadores. Lo mismo que dijeron en su día Durán y Mas atancando a Andalucía (es decir, a España). Los catalanistas (sean de izquierda o de derecha)serán más españoles mientras más catalanes les dejen ser. Y Rajoy sabe que Cataluña no debe ser el problema sino parte de la solución. Mientras menos dependiente sea Cataluña menos dependiente será el resto del Estado. La misma estrategia siguió Franco, en un Estado centralista, confinando la riqueza en Cataluña y Euskadi. El problema del paro andaluz se resolvió entonces con la emigración masiva. Igual que ahora.

Ya pasó el 4 de diciembre. El día en que reclamamos autonomía frente a la dependencia. Griñán y Coves lo celebraron conmemorando la Constitución (que es el 6)entregando los premios “Plaza de España”. Y el resto de los andaluces, con más de un millón de parados, en manada ondeando banderas de España en Sevilla con la Copa Davis.

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