Después de los sefardíes, ¿los moriscos?

Abdelgafar El Akel es mi hermano morisco-andalusí en Chauen. Lo quiero con toda mi alma. A toda su familia que es la mía. Aún conserva las llaves de sus antepasados en Granada. Sus hijos estudiaron el bachillerato en castellano y sus carreras en Andalucía. Por él y por su familia merece la pena luchar para que de una vez se haga justicia y se reconstruya el mosaico de nuestra identidad con la tesela que nos falta. Ana Goñi. Artículo completo en El Confidencial “Lo que hacemos hoy es reencontrarnos. Había…

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