Las gaviotas de Solovetskiye

La neurología de vanguardia ha demostrado que el cerebro humano no está programado para buscar la verdad, sino para sobrevivir. Y para conseguirlo, olvida. Nuestra memoria no es más que una selección minúscula y manipulada de la vida que hemos consumido. La mayoría de nuestros recuerdos habita en el desván de los instintos. Y por eso tenemos cuidado al subir las escaleras o encender fuego porque una vez, no recordamos cuándo, nos caímos o nos quemamos. Otros muchos recuerdos se asientan en la mentira que produce la evocación reiterada. El…

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