¡Resistir, resistir, resistir!

Soy docente y jurista. Mi profesión consiste en aprender y enseñar que la ley debe ser la fuerza de los débiles. Nuestra garantía frente a las injusticias del poder político, económico e ideológico. La ley no es la puerta que nos cierran en las narices para excluirnos de sus decisiones, sino la llave maestra que la abre aunque cambien de cerradura. De entre las muchas normas que he leído en mi vida, la más luminosa no fue redactada por un político en ningún parlamento. Lo hizo un jornalero con faltas de…

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