Los zapatos de Calais

No recuerdo quién dijo que si dios hubiese querido atarnos a un lugar nos hubiera puesto raíces y no piernas. Los árboles mueren donde nacieron. Por naturaleza. Los seres humanos pueden morir donde quieran. Por conciencia y libertad. Pero no siempre. Se emigra por hambre. Y se exilia para el hambre. Y en ambos casos, la emigración y el exilio hacen árboles de los hombres. Porque a la fuerza les hace crecer raíces en las piernas para condenarlos a morir donde no querían. Lejos de su madre. Llamándola. Sé por…

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