Tiempo de cerezas y claveles

Las lluvias del invierno destrozaron los nichos más antiguos del cementerio. Con buen criterio, se construirá un osario común para ubicar los restos de quienes no reclamen la propiedad de las bovedillas. En una de ellas reposan nueve antepasados míos. Yo no lo sabía. Fueron mi madre y mi tía Rosa las que hablaron conmigo para que nuestra memoria no se disperse como un disparo con postas. Mi tía conserva los justificantes del pago. Amarillos. Arrugados. Vivos. Y entre ellos, una foto de mi familia materna. Amarilla. Arrugada. Viva. Posan…

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