Desmemoria ecológica

HIZO frío y calor la primera vez que visité la Axarquía. El frío lo puso el ambiente físico; el calor, el humano. Nos quedamos en una antigua casa labor reconvertida en un cortijo en miniatura para turistas. Quedaba lejos de casi todas partes. Nos sentimos como sobrevivientes de un naufragio tras llegar a tientas por caminos sólo aptos para animales. Una loma arisca nos censuraba el mar y el resto de la sierra. La lluvia y un maldito virus nos confinaron frente a uno de esos artefactos que apenas calienta…

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