El olivo rojo

  Dedicado a mi abuela Rosario y a todas las madres de las madres de hijos que perdieron el nombre y a todas las esposas de maridos que desaparecieron o murieron en cualquier guerra.        Su madre murió al parirlo. Sola. Radicalmente sola. Un olivo fue el improvisado paritorio y el único refugio antiaéreo que halló en mitad de ninguna parte. Los stukas zumbaban como moscas alrededor de la placenta. Molestos por el desafío insolente de la vida recién hecha bajo la metralla, evidenciando su incompetencia. La piel…

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